(miComunidad.com) El relato bíblico del diluvio en tiempos de Noé describe un acontecimiento global en el que Dios limpió la tierra de la maldad humana enviando una inundación que cubrió todo el mundo. Durante cuarenta días y cuarenta noches, las aguas descendieron del cielo y brotaron desde lo más profundo de la tierra. La Biblia dice que las aguas se elevaron hasta cubrir las montañas más altas, más de seis metros por encima de sus cumbres (Génesis 7:19–23). Toda criatura que habitaba en tierra firme murió, excepto Noé, su familia y los animales que estaban en el arca.
Después de ese juicio, las aguas comenzaron a retroceder, pero el texto bíblico no detalla de forma explícita a dónde fueron. Aun así, al estudiar las Escrituras y el testimonio poético de otros pasajes, podemos entender que tanto la intervención divina como procesos naturales explican lo que ocurrió con aquellas aguas.
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