(miComunidad.com) Cuando leemos el relato del diluvio en el libro de Génesis, encontramos palabras que transmiten la magnitud del juicio de Dios. Antes de que comenzara la lluvia, el Señor le dijo a Noé: “Dentro de siete días haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y raeré de sobre la faz de la tierra a todo ser viviente que hice” (Génesis 7:4). La expresión “todo ser viviente” aparece varias veces en estos capítulos para subrayar la universalidad de lo que estaba por suceder.
El texto hebreo utiliza el término kāl, que significa totalidad, y hayqūm, que se refiere a los seres que respiran: hombres, animales, aves y todo lo que se mueve en la tierra. En otras traducciones leemos “toda sustancia viviente”, “todo ser que respira” o “toda criatura viviente”. Es decir, se trataba de la vida en tierra firme, dependiente del aire para sobrevivir.
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