(miCounidad.com) Muchas veces se escucha la expresión “ojo por ojo nos deja a todos ciegos” como si viniera de la Biblia. Sin embargo, esa frase no aparece en las Escrituras. En realidad, se le atribuye a Mahatma Gandhi, quien la usó para advertir sobre el peligro de la venganza y la violencia que nunca termina. Aunque el pensamiento de Gandhi encierra una lección moral sobre el perdón, la Biblia nunca utilizó esas palabras. Lo que sí encontramos en la Palabra de Dios es la frase “ojo por ojo” dentro de un contexto legal muy específico, y que más adelante Jesús mismo reinterpretó mostrando su verdadero sentido.
En el Antiguo Testamento, concretamente en Éxodo 21:23–25, está escrito: “Mas si hubiere muerte, entonces pagarás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie”. Este principio, conocido como lex talionis o “ley del talión”, no fue creado para alentar la venganza personal, sino para limitarla. En el mundo antiguo, era común que las represalias fueran desmedidas: una simple herida podía provocar una reacción desproporcionada por parte de la familia ofendida. Con la ley del talión, Dios estableció una medida clara: el castigo debía ser justo y equivalente al daño. Ni demasiado severo, ni demasiado leve. Era una manera de asegurar justicia dentro del sistema legal de Israel, no una excusa para la violencia personal.
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