(miComunidad.com) La escena de la traición de Judas en el huerto de Getsemaní es una de las más impactantes del Evangelio. Allí, en un lugar apartado donde Jesús solía reunirse con sus discípulos (Mateo 26:47–56; Marcos 14:43–50; Lucas 22:47–53), Judas llegó acompañado de un grupo armado de soldados romanos, guardias del templo y enviados de los líderes religiosos. Con un beso —señal previamente acordada— señaló quién era Jesús, y de inmediato lo arrestaron.
Para muchos lectores modernos surge la pregunta: ¿por qué Judas necesitaba identificar a Jesús? Jesús no era un desconocido. Había predicado a multitudes, sanado enfermos y confrontado a los líderes de Jerusalén. ¿No era evidente quién era?
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