(miComunidad.com) El relato de Génesis nos enseña que, en el primer día de la creación, Dios trajo a la existencia los cielos, la tierra, las aguas y la luz (Génesis 1:1–5). Este día, según muchos creyentes, corresponde a un período literal de 24 horas en el que Dios creó ex nihilo, es decir, “de la nada” (Hebreos 11:3). La palabra hebrea usada para “crear” es bara, un término que en la Biblia se emplea únicamente cuando Dios es el sujeto. La formación del universo y de la tierra fue, entonces, un acto directo y soberano del Señor.
Los cielos y la tierra
“In the beginning God created the heavens and the earth” (Génesis 1:1). En ese instante, Dios dio origen al universo completo: los cielos como el espacio y la tierra como el planeta. Sin embargo, en su estado inicial la tierra estaba “desordenada y vacía”, cubierta por agua (Génesis 1:2). Era el fundamento sobre el cual el Señor edificaría el resto de la creación: la atmósfera, el suelo firme, la vegetación y la vida animal que aparecerían en los días siguientes (Génesis 1:6–12). El salmista lo confirma: “Desde la antigüedad tú fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos” (Salmo 102:25).
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