¿Puede un cristiano estar poseído por un demonio?

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¿Puede un cristiano estar poseído por un demonio?
¿Puede un cristiano estar poseído por un demonio?

(miComunidad.com) ¿Puede un cristiano estar poseído por un demonio? Según la creencia religiosa, una persona es víctima de una posesión demoníaca, está endemoniada, o simplemente está poseída, cuando un espíritu maligno tomaría el control del cuerpo de una persona.

Antes de responder esta pregunta, es importante aclarar a qué nos referimos con una posesión demoníaca. Estar poseído no es lo mismo que ser tentado. Es evidente en la Escritura que Satanás y los demonios tientan a los creyentes, e incluso pueden poner pensamientos pecaminosos en ellos, tal como sucedió en el caso de David con el censo (1 Crónicas 21:1), y Pedro, cuando le insistió a Cristo que no fuera a Jerusalén (Mateo 16:23).

Sabemos que los demonios pueden producir enfermedades y desgracias, siempre bajo el permiso divino. Tal fue el caso de Job, y también ocurrió con Pablo con el aguijón en su carne, a quien identificó como “un mensajero de Satanás” (2 Corintios 12:7). En Lucas 13:11 se nos habla de una mujer que: “desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar”. Y el mismo Cristo dice en Lucas 13:16 que esta mujer era una: “hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años”.

Aunque la Biblia no dice explícitamente si un cristiano puede ser poseído por un demonio, hay verdades bíblicas relacionadas al tema que dejan suficientemente claro que los cristianos no pueden ser poseídos por demonios. Hay una clara diferencia entre ser poseído por un demonio y ser oprimido o influenciado por un demonio. La posesión demoníaca involucra un demonio que tiene el control directo y completo sobre los pensamientos y / o acciones de una persona (Mateo 17:14-18, Lucas 4:33-35; 8:27-33). La opresión (o influencia) demoníaca implica un demonio o demonios atacando espiritualmente a una persona y / o incentivándole a él / ella hacia un comportamiento pecaminoso. Tenga en cuenta que en todos los pasajes del Nuevo Testamento que tratan la guerra espiritual, no hay instrucciones para echar un demonio de un creyente (Efesios 6:10-18). A los creyentes se les manda a que resistan al diablo (Santiago 4:7, 1 Pedro 5:8-9), no a echarlo fuera.

Los cristianos son habitados por el Espíritu Santo (Romanos 8:9-11, 1 Corintios 3:16; 6:19). Sin duda, el Espíritu Santo no permitiría un demonio poseer la misma persona que Él habita. Es impensable que Dios permita que uno de Sus hijos, a quien compró con la sangre de Cristo (1 Pedro 1:18-19) y que se convierte en una nueva creación (2 Corintios 5:17), sea poseído y controlado por un demonio. Sí, como creyentes, podemos hacer guerra con Satanás y sus demonios, pero no desde dentro de nosotros mismos. El apóstol Juan declara: “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4). ¿Quién es el que está en nosotros? El Espíritu Santo. ¿Quién es el que está en el mundo? Satanás y sus demonios. Por lo tanto, el creyente ha vencido al mundo de los demonios, y el caso de la posesión demoníaca de un creyente no puede ser sustentado bíblicamente.

Con la fuerte evidencia bíblica en la vista de que un cristiano no puede ser poseído por un demonio, algunos maestros de la Biblia usan el término “demonización” para referirse a un demonio que tenga control sobre un cristiano. Algunos argumentan que mientras que un cristiano no puede ser poseído por un demonio, un cristiano puede ser demonizado. Por lo general, la descripción de la demonización es prácticamente idéntica a la descripción de la posesión demoníaca. Así, el resultado es el mismo. Un cambio de la terminología no cambia el hecho de que un demonio no puede habitar o tomar el control completo de un cristiano. La influencia y la opresión demoníaca son realidades para los cristianos, sin duda, pero simplemente no es bíblico decir que un cristiano puede ser poseído por un demonio o demonizado.

Gran parte de la argumentación detrás del concepto de demonización es la experiencia personal de ver a alguien que “definitivamente” es un cristiano exhibiendo evidencia de ser controlado por un demonio. Es de vital importancia, sin embargo, que no permitamos que la experiencia personal influencie en nuestra interpretación de la Escritura. Más bien, debemos filtrar nuestras experiencias personales a través de la verdad de la Escritura (2 Timoteo 3:16-17). Ver a alguien a quien pensamos que es un cristiano, exhibir el comportamiento del ser demonizado, debe hacernos dudar de la autenticidad de su fe. Esto no debe hacernos cambiar nuestro punto de vista de si un cristiano puede ser o no poseído por demonios o demonizado. Tal vez la persona realmente es un cristiano, pero severamente oprimida por un demonio y / o sufre de graves problemas psicológicos. Pero, de nuevo, nuestras experiencias deben cumplir con la prueba de la Escritura, no al revés.

Recurso recomendado: The Invisible War: What Every Believer Needs to Know about Satan, Demons, and Spiritual Warfare by Chip Ingram