(miComunidad.com) El Evangelio de Marcos, aunque es el más breve de los cuatro evangelios del Nuevo Testamento, lleva un mensaje contundente y claro: Jesús de Nazaret es el Hijo de Dios, el Salvador que obra milagros y trae redención tanto a judíos como a gentiles. Desde sus primeras líneas, Marcos presenta a Cristo con dinamismo y urgencia, mostrándolo en acción más que en largos discursos, y resaltando su autoridad sobre la enfermedad, la naturaleza, los demonios y la muerte misma.
La tradición más antigua de la iglesia sostiene que este evangelio se basó en el testimonio ocular y la experiencia directa del apóstol Pedro. Papías de Hierápolis (aprox. 60–130 d.C.) fue uno de los primeros en señalar que Juan Marcos fue el autor, escribiendo lo que Pedro predicaba sobre Jesús. Por eso el libro lleva su nombre. Más tarde, otros padres de la iglesia como Justino Mártir (100–165 d.C.) confirmaron que Marcos actuó como intérprete de Pedro y que su evangelio era considerado como “las memorias de Pedro”.
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