(miComunidd.com) En Juan 15:1, Jesús dice: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.” Con esta imagen sencilla pero profunda, el Señor revela la relación íntima entre Dios, Cristo y los creyentes. Jesús es la vid que da vida, nosotros somos los pámpanos que dependen de Él, y el Padre es el labrador que cuida, poda y guía el crecimiento para que el fruto sea abundante.
En el Antiguo Testamento, la viña simbolizaba a Israel. Dios la plantó con amor, pero en vez de dar buen fruto se convirtió en vid silvestre (Jeremías 2:21; Isaías 5:1–7). Israel fracasó en su misión de ser fiel y fructífero, pero Jesús se presenta como la vid verdadera, el cumplimiento perfecto de lo que el pueblo de Dios debía ser. En Él encontramos la vida que Israel no pudo sostener.
Leer más
Debe iniciar sesión para leer el resto de este artículo. Por favor inicie sesión o regístrese como usuario.
