(miComunidad.com) El tercer día de la creación (Génesis 1:9–13) fue decisivo para transformar la tierra en un lugar apto para la vida. Dios hizo aparecer la tierra seca, organizó las aguas en mares, y llenó la tierra con plantas y árboles. Lo que en el primer día era “desordenado y vacío” (Génesis 1:2), comenzó a tomar forma y belleza bajo la Palabra creadora del Señor.
La tierra seca
“Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así” (Génesis 1:9). Dios ordenó que las aguas se retiraran, revelando la tierra firme. A esa extensión la llamó “tierra” y a las aguas reunidas las llamó “mares” (Génesis 1:10). El salmista lo confirma diciendo: “Suyas son el mar y la tierra seca, porque Él los formó con Sus manos” (Salmo 95:5). La tierra seca era necesaria para lo que vendría: la vegetación que cubriría la superficie.
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