(miComunidad.com) En el libro de Éxodo encontramos un alimento único que no ha vuelto a repetirse en la historia: el maná. Este “pan del cielo” fue enviado por Dios para sostener al pueblo de Israel durante sus 40 años en el desierto, después de salir de Egipto. Según Éxodo 16:4, Dios dijo: “Yo haré llover pan del cielo para vosotros”, una declaración que combina lo sobrenatural con la provisión diaria.
El maná aparecía cada mañana, como una fina escarcha sobre el suelo. Su sabor, según Éxodo 16:31, era “como de hojuelas con miel”, lo que indica que no solo era nutritivo, sino también agradable. Los israelitas debían recogerlo diariamente, excepto el día antes del sábado, cuando se les permitía guardar porción doble para descansar.
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