(miComunidad.com) La Biblia no nos dice específicamente si Jesús, ahora en el cielo, conserva las cicatrices de Su crucifixión. No podemos estar absolutamente seguros, pero creemos que sí las conserva —las únicas cicatrices en todo el cielo— basándonos en algunas pistas de las Escrituras.
Cuando Jesús resucitó de entre los muertos, Su cuerpo glorificado aún tenía las cicatrices. Invitó a Tomás, quien dudaba de la resurrección, a ver y tocar las heridas de la crucifixión: «Pon tu dedo aquí; mira mis manos. Acerca tu mano y métela en mi costado. Y no seas incrédulo, sino creyente» (Juan 20:27). Las cicatrices de Jesús eran visibles y tangibles después de Su resurrección.
Leer más
Debe iniciar sesión para leer el resto de este artículo. Por favor inicie sesión o regístrese como usuario.
