(miComunidad.com) En los últimos tiempos se ha vuelto común escuchar frases como: “Huye de las iglesias que tienen copastor, eso no es bíblico.” Esta declaración suena tajante, espiritual y hasta valiente. Pero cuando se examina con la Biblia en mano y no solo con emociones o tradición, se revela que no es más que una opinión envuelta en aparente celo por la verdad.
Primero hay que dejar claro que el término “copastor” no aparece como tal en las Escrituras. Pero eso tampoco es un argumento sólido, porque muchas palabras que usamos hoy tampoco aparecen literalmente, como “culto”, “escuela dominical” o “misionero”. La pregunta no es si el término está o no, sino si la función que describe es coherente con el modelo bíblico. Y cuando analizamos las cartas del Nuevo Testamento, encontramos algo muy importante: las iglesias del primer siglo no eran lideradas por un solo pastor, sino por una pluralidad de ancianos o presbíteros. Por ejemplo, en Hechos 14:23, Pablo y Bernabé designan ancianos en cada iglesia, en plural. En Filipenses 1:1, Pablo saluda a los obispos y diáconos de la iglesia. En Tito 1:5, se instruye establecer ancianos en cada ciudad. En todas esas referencias, vemos que el liderazgo era compartido.
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