¿Cómo puedo tocar y hacer un buen uso de la sabiduría de Dios?

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¿Cómo puedo tocar y hacer un buen uso de la sabiduría de Dios?
¿Cómo puedo tocar y hacer un buen uso de la sabiduría de Dios?

(miComunidad.com) ¿Cómo puedo tocar y hacer un buen uso de la sabiduría de Dios? Todo lo que Dios consideró conocimiento esencial para Sus hijos se encuentra en Su Palabra: la Biblia. Más allá de eso, toda la verdad es de Dios. Sin embargo, Dios ha revelado Su verdad a todos los seres humanos en las cosas creadas (Romanos 1:20) llamadas revelación general, y en Su Palabra escrita llamada revelación especial (1 Corintios 2:6–10).

Hay una diferencia entre la “sabiduría terrenal” y la “sabiduría que es de lo alto” (Santiago 3:14-18). Para aprovechar la sabiduría de Dios, primero debemos desearla y pedirla a Dios. “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Santiago 1:5). El siguiente versículo especifica que debemos “pedir con fe, no dudando nada” (versículo 6).

Reconocemos que la verdadera sabiduría proviene de Dios y que Jesucristo es la personificación de esa sabiduría (1 Corintios 1:30). Confiar en Cristo y rendirse a su Espíritu Santo es caminar en sabiduría; como cristianos, “tenemos la mente de Cristo” (1 Corintios 2:16).

También se requiere el amor de Dios, el mayor mandamiento. “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios” (1 Corintios 2:9-10; cf. Isaías 64:4).

Tener conocimiento es tener comprensión o información sobre algo. Tener sabiduría es tener la capacidad de aplicar el conocimiento a la vida cotidiana. Es en la lectura y comprensión de la Palabra de Dios que obtenemos conocimiento, y meditar en ese conocimiento trae sabiduría. El capítulo más largo de la Biblia es el Salmo 119, que trata de obtener entendimiento y sabiduría de la Palabra de Dios. Solo unos pocos versículos son “¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación” (versículo 97). “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (versículo 105). “En tus mandamientos meditaré; Consideraré tus caminos. Me regocijaré en tus estatutos; No me olvidaré de tus palabras” (versículos 15-16). La palabra meditar se usa cinco veces en el Salmo 119 y de diversas formas otras quince veces en el libro de los Salmos. Se requiere meditación para considerar completamente cómo aplicar la Palabra de Dios en la vida diaria.

El libro de Proverbios está lleno de sabiduría. En ese libro, la Sabiduría pide una audiencia: “¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, y los burladores desearán el burlar, y los insensatos aborrecerán la ciencia? Volveos a mi reprensión; He aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros, y os haré saber mis palabras” (Proverbios 1:22–23). La promesa de la Sabiduría es que aquellos que desean la verdad de Dios pueden obtenerla, pero requiere renunciar a la tonta burla del mundo de la verdad. “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza” (Proverbios 1:7).

Tener el “temor de Jehová” es tener un respeto asombroso de quién es Dios y una confianza reverencial en Su Palabra y Su carácter, y vivir en consecuencia. Cuando uno camina en el temor del Señor, él o ella está confiando en la sabiduría de Dios en los asuntos de la vida diaria y haciendo los cambios necesarios a la luz de la Palabra de Dios.

Los que tienen la sabiduría de Dios la demostrarán en su forma de vivir: “¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre” (Santiago 3:13).

En resumen, para aprovechar la sabiduría de Dios, debemos estudiar diligentemente la Palabra de Dios (2 Timoteo 2:15), meditar en la Palabra, orar pidiendo sabiduría, buscarla con todo nuestro corazón y caminar en el Espíritu. Dios desea dar su sabiduría a sus hijos. ¿Estamos dispuestos a dejarnos guiar por esa sabiduría?

Recurso recomendado: Cure for the Common Life: Living in Your Sweet Spot by Max Lucado